No quiero perder mi alma en el rincón de los sueños ajenos.
Al final hay algo de magia en no aspirar a lo que todos quieren tener. En la escalera vieja. En el mueble usado. En el desorden un poco ordenado.
Hay lugares hermosos, que carecen de alma. Mismos cuadros. Mismas tazas. Como si hubieran leído el manual de todas las apariencias.
Nos deslumbran con un gusto impecable, que nunca nació de ellos. Sobran los bloquecitos de colores. Las manos manchadas.
La libertad se escapó por las ventanas tan amplias. Para las fiestas, gustos compartidos. Mismos lugares. Misma ropa. Misma trama.
Pensamientos colectivos, que no nos dejan pensar. Lo aspiracional se vuelve cuestionable cuando nos roba la esencia. Cuando nos quita más de lo que nos da.
Taza vieja. Manta un poco rota. Me tomo el café y me arropo. En una casa que no parece sacada de revistas.
En una vida que no aspira a parecerse a los demás. No quiero dejar escapar mis horas intentando parecer algo que se ha repetido tantas veces.
Un libreto que se copia para no desencajar. La canción con la que sabes que no desentonarás.
Y la vida pasa, y no sabes si en realidad fue tuya o la tomaste prestada. Tus gustos; tus sueños; tu camino por andar.
Y tú, ¿en qué rincones de tu día a día encuentras tu verdadera esencia? Te leo en los comentarios. 👇☕️