Vivimos en un mundo que cada vez parece volverse más digital y menos humano. Tengo que confesar que paso más tiempo del que debería mirando una pantalla, a menudo desde este pequeño rectángulo, observando la ‘vida’ de otros: muchos son desconocidos que sigo en Instagram, ‘influencers’ o aspirantes a serlo, cuyo contenido el algoritmo decidió que me interesaría por alguna razón. Algunos son profesionales que sigo por motivos específicos, y que también, muchas veces, nos muestran su lado más ‘humano’: sus casas, sus ‘closets’, sus familias. En ocasiones, nos enseñan tanto que sentimos conocerlos; nos cuentan de rupturas sentimentales, bodas, compras de autos nuevos. Vemos sus camas, el interior de sus gavetas, los productos con los que se bañan… y, honestamente, si lo pienso bien, me parece bastante raro.

Me pregunto hasta qué punto es todo esto “real”. Me pregunto si en realidad es un montaje, o si por alguna razón sus vidas tomaron un rumbo distinto que fuera más favorable mostrar. Me pregunto si alguna vez se cohibieron de algo porque no era coherente con la imagen que nos muestran. Me pregunto si, de alguna manera, se pierde la realidad cuando montamos un “reality” para aquellos que no conocemos. Me asusta pensar en las personas que miran todo esto y no pueden parar de comparar sus vidas, sintiendo quizás una insatisfacción constante, creyendo que no son lo suficientemente buenos o exitosos solo porque tienen 3 carteras y no 50. Me pregunto si nos muestran tanto porque quieren ser inspiración o simplemente buscan validación. Me pregunto si realmente desean provocar envidia, demostrar que son mejores. ¿Qué positivo puede aportar a un mundo cada vez más materialista el mostrar el consumo excesivo como algo natural? No me malinterpreten: me encantan las cosas hermosas, a veces compro lo que no necesito, soy cualquier cosa menos perfecta. Pero trato de vivir con los pies en la tierra, consciente del impacto de mis acciones. A veces me pregunto si comparto cosas que debería reservarme, y a veces me reservo cosas que quisiera compartir. Pero muchas veces me pregunto: ¿la felicidad para algunos está directamente relacionada con los “likes” o la envidia? Y entonces me pregunto… ¿es eso realmente felicidad?

Leave a Reply